domingo, 3 de enero de 2010

La Vía Láctea en todo su esplendor


Los observatorios del ESO en Chile a través del proyecto Gigagalaxy Zoom, han puesto en la red a disposición del público la mayor panorámica de la Vía Láctea con un nivel impresionante de detalle de 800 millones de pixeles.


Serge Brunier y Stéphane Guisard son los astrofotógrafos que han colaborado en la creación de esta impresionante panorámica de 360º de nuestra galaxia vista desde la tierra, que cubre las esferas celestes norte y sur.

En la página web de Gigagalaxy Zoom podemos admirar esta panorámica disfrutando de toda su resolución, así como realizar zoom ampliando las distintas partes de esta asombrosa imagen que seguro nos empequeñecerá y nos fascinará.


http://www.gigagalaxyzoom.org/B.html


El digno entierro del sabio astrónomo

Nicolás Copérnico será enterrado en Polonia en un solemne sepelio 467 años después de su muerte en la Catedral Frauenburger de Varsovia, el 22 de Mayo de 2010. Será sepultado bajo un altar de la Catedral, en un sepulcro de dos toneladas de granito negro que se está construyendo.

Los restos del astrónomo fueron hallados hace cuatro años en la Catedral de Frombork por arqueólogos polacos. Los análisis posteriores de ADN concluyeron de que se trataba del famoso astrónomo, universalmente conocido por ser el padre de la teoría heliocéntrica y que puso al hombre en el camino correcto de la astronomía moderna gracias a su conocida obra “De Revolutionibus Orbium Coelestium”. Investigadores de la fundación Kronenberg han comparado material genético de un diente del cráneo hallado con los de dos cabellos encontrados en un ejemplar del “Calendarium Romanum Magnum” , un libro escrito por Johannes Stoeffler publicado en 1518, que fue propiedad de Copérnico durante muchos años. Expertos policiales han realizado también una reconstrucción del rostro del astrónomo a raíz de los huesos craneales hallados, coincidiendo con el retrato de Copérnico.

Cuando uno observa el amanecer y el atardecer y sigue el desplazamiento del sol por el cielo, todo parece indicar aparentemente que es el sol el que gira alrededor de la tierra, y no al revés como todos sabemos hoy en día.

En la época en que vivió Copérnico, darse cuenta de lo contrario de lo que indicaba la percepción no debió resultar fácil, dado la fuerte influencia que ejercía la iglesia católica, y que era reacia (por decirlo de alguna manera) a todo lo que fuese en contra de sus creencias y contra las sagradas escrituras, aferradas a una teoría geocéntrica que le servía muy bien a sus intereses y apoyadas desde hacía mucho tiempo atrás por Aristóteles, y tambien por astrónomos y filósofos contemporáneos de Copérnico. La inquisición era el muro infranqueable que podía llevar a la hoguera a cualquier insensato que osara contradecirla, acusado de herejía.

Nicolás Copérnico sintió ese miedo, y aunque dedicó gran parte de su vida a la elaboración de su teoría (desde 1506 hasta 1531), su obra no vio la luz hasta el año de su muerte, en 1543.

Algunos filósofos y pensadores de la antigua Grecia ya apuntaron en su día la posibilidad de que fuese la tierra la que girara alrededor del Sol, pero sus planteamientos se perdieron en el tiempo, se desecharon o no se tomaron en serio. Fue Copérnico quien reunió las piezas del puzle y le dio sentido transformándolas en una verdadera teoría en su obra “De Revolutionibus Orbium Coelestium” (Sobre las revoluciones de las esferas celestes), pieza fundamental de la astronomía moderna que heredarían astrónomos como Kepler o Galileo que la apoyaron aportando su sabiduría para perfeccionarla como absoluta y verdadera.


De Revolutionibus Orbium Coelestium


Así pues, tenga el genial astrónomo su digno y merecido entierro que la historia le negó en su momento.